-
Hola.
–
-
Hola.
–
-
¿Cómo
te llamabas? –
-
Aisha.
¿Y tú? –
-
Jonh.
–
-
Bonito
nombre. –
-
Igualmente.
Oye, pareces extranjera. ¿De donde eres?
–
-
De
aquí. –
-
¡¿En
serio?! Pues… No pareces… -
-
J
aja j aja… Lo sé. Soy medio india. –
-
¿No
ves? Ya decía yo… -
-
Ya…
Muchos me lo dicen. –
-
¿Te
lo puedes creer? Pensé que llevarías gafas de culo de vaso y aparato… -
-
J
aja j aja… ¡Anda ya! –
-
Ya
ves… La imaginación… -
-
No.
Ya veo. –
-
Oye…
Si quieres podemos hablar en el recreo… Si puedes… -
-
Vale.
Oye. Me caíste bien. –
En
otra parte de la clase…
-
¡Hombre
Aisha! ¡Que estamos aquí! –
-
J
aja j aja… ¿Cómo me iba a olvidar de vosotros? –
-
Pero
como no nos saludaste… -
-
Da
igual… Vosotros siempre seréis mis amigos. –
-
Vale…
Con eso nos basta un poco… Pero para compensar… ¡Invítanos a un paquete de
chuches! O zumo o lo que sea. –
-
Vale.
¿Pero estaréis conformes? –
-
¡Por
supuesto! –
-
Pero…
No estaréis enfadados, ¿verdad? –
-
¡Que
va Aisha! Solo estamos de cachondeo, como siempre. –
-
Ah
bueno… Yo es que muchas veces… Me lo creo todo… -
-
Da
igual. –
-
J
eje… -
-
Oye…
Tú y Jonh estáis haciendo buenas migas… -
-
Sí…
¿Pasa algo? –
-
Nada,
nada. –
No hay comentarios:
Publicar un comentario