- Aisha ¿Estás bien? –
- Creo que sí. (Llorando) –
- ¡Pero que te han hecho! ¡Te han dejado un moratón! –
- Estoy muy asustada Ishaan. Muy asustada. (Llorando y tapándose la cara) –
- (La abraza) Tranquila Aisha, ya se fueron. –
- ¡¿Por qué tengo que merecer yo esto?! ¡¿Por qué?! –
- No ha sido por nada Aisha, solo es que hay mucho subnormal por ahí y ya está. –
- Gracias por defenderme. –
- No ha sido nada. Para mí los amigos son sagrados. Y tú lo sabes. Jamás permitiré que hagan daño a un amigo. –
- Gracias, no sé que hubiese hecho sin ti. –
- Ah no es nada. –
- Me siento horrible, miserable, insignificante… -
- Tranquila, yo te acompaño a casa. Pero primero échate agua fría, te aliviará la cara. –
- Vale. Muchas gracias. –
Después de un rato…
- ¿Estás mejor? –
- Sí, me duele menos. –
- Ya verás como eso se va en nada. –
- Ojala, pero la marca de mi corazón jamás se irá. –
- Aisha, tranquila, no ha sido nada, solo eran unos retrasados de estos que van por ahí fastidiando. –
- ¿Tú crees? –
- ¡Claro Aisha! Además, el gordo tenía cara de gorila y el otro de al lado de cerdo. –
- J eje j eje… Es verdad. –
- ¿No ves? ¿A qué ya se te olvidó? –
- La verdad… No… -
- Pues… Imagínate que el cerdo y el gorila van caminando por la calle, en los pies de uno se abre un agujero negro y se cae diciendo: ¡Oh no! ¡Un gujero! Menudo paleto, si es que es verdad, un poco más de cejas y es un unicejo, comparable con los prehistóricos. –
- J eje j eje… -
- Oh… ¡Mira esto! Va el cerdito Franklin caminando y va uno con un látigo dándole en el culo. –
- J aja j aja… ¡Se lo merece! –
No hay comentarios:
Publicar un comentario