- Hola Ishaan. –
- Hola Aisha, ¿qué tal ese examen? –
- ¡Ah! ¡Genial! –
- Me alegro. –
- ¿Y tú? ¿Con lo del trabajo de plástica? –
- ¡Genial! ¿Soy un maestro en esto! –
- J aja j aja… Ya me contaron tus amigos. –
- ¿Y qué te parece? ¡Domino a los profesores! ¿Verdad? –
- J aja j aja ja… Eres muy gracioso. –
- Bueno… ¿Vamos a comer algo? Tengo mucha hambre… -
- Vale. ¡Mira! ¡Allí están los chicos! ¿Vamos? –
- Ve tú. Yo iré a por la comida. –
- Vale Aisha… Como quieras. -
- ¡Hola Aisha! -
- Hola Ashley. –
- ¡Qué camiseta tan chula! –
- Eh… ¿Gracias? –
- Toma esto Aish, te sentará bien. –
- Eh… ¿Gracias? –
- ¡Ay! ¡Qué torpe soy! Ups… Siento muchísimo haberte manchado tu camiseta tan guay. –
- ¡¿Qué has hechooo?! –
- Aisha, tranquila… Solo es una manchita de nada… Eso se quita… -
- ¡¿Qué?! ¡Mira! ¡No estoy de humor para tus bromitas tontas! ¡Era mi camiseta favorita! ¡Me la regaló mi tía (que en paz descanse)! –
- He dicho lo siento… -
- ¡No te hagas la víctima! –
- Ay chica… Siento que estés de ese humor. No es para tanto… Después de todo… Solo es una camiseta. –
- ¡¿Y tú que sabes?! –
- Ay vale hija, adiós. –
Continuará…
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