- Derek, Andrew, David… ¿Qué os pareció lo que hicieron la Ashley y la Cristina ? –
- Que quieres que te digamos… ¡Fatal! –
- Y… ¿De merecido? –
- No sé… A ti se te da mejor hacer planes que a nosotros… -
- Vale… ¿Qué os parece contar la verdad en público y dejarlas en ridículo? –
- Ummmm… ¡Nos gusta como piensas! –
- ¡Perfecto! Pues… ¡Vamos allá! Ya estoy viendo sus caras… -
- Venga. ¿Qué hacemos? –
- ¿Está el director por ahí? –
- Creo que no. Está, no lo sé, en la reunión esa que nos dijo el tutor… -
- ¡Perfecto! ¿Derek? ¿Tienes la llave maestra que te encontraste? –
- ¡Sí! No sé como esta gente se deja aquí tirados estos tesoros… -
- Pues… ¡A megafonía! –
- ¡Bien! Y… ¿Qué más hacemos? –
- ¡David! Vigila la puerta por si viene alguien. Yo diré el mensaje. –
- ¡Vale! ¡Genial! No creo que nada salga mal… -
- Pero Ishaan… No te confíes tanto… -
- Lo sé… Bueno. ¿Pero vamos? ¿O qué? –
Después de un rato…
- ¡Chicos y chicas! ¡Os voy a desvelar la verdad! ¡La cinta del otro día! ¡No es del padre de Aisha! ¡Es del padre de Cristina Stewart! ¡También se le olvidó decir que se chupa el dedo durmiendo y que aún se saca los mocos! ¡Ah! ¡Y que le gusta vestirse de payaso y bailar con una escoba mientras suena una música infantil! ¡Sus programas favoritos son: los Teletubies, Pocoyó y Dora la exploradora! ¡También tiene problemas de autocontrol! ¡Sí! ¡Estará delgada! ¡Pero no sabéis como se infla a comer! ¡¿Y sabéis qué?! ¡Tiene una colección de barbies que ocupan dos habitaciones! ¡Y aún juega con ellas! ¡También os digo que es una completa infantil! ¡Hasta llora por las noches como los bebés porque cree que va a venir el hombre del saco y se la va a llevar! ¡Ni siquiera puede vivir sin su mantita de los osos amorosos! ¡Olvidad todo lo que han dicho sobre Aisha Sharma! ¡El pringado que dejó se equivocó de nombre! ¡No olvidéis lo que esta voz misteriosa os ha dicho!-
Después de un rato…
- J aja j aja… ¡Choca esos cinco! –
- ¡Eso está hecho! -
- J aja j aja… ¡Genial tío! ¿Y como has puesto esa voz tan rara? –
- En Calcuta gastábamos muchas bromas telefónicas, y… Por si acaso… Poníamos otras voces diferentes para que no supieran quienes éramos. –
- J aja j aja… Te lo pasabas bien en Calcuta. ¿Verdad? –
- Sí, todo es muy diferente a Oxford. Allí los jóvenes tienen más libertad. Pueden ir a cualquier lado, pueden gastar las bromas que quieran… Pero a cambio, también debes trabajar. –
- ¿En serio? –
- Sí. Desde pequeño iba a la tienda de mi padre para ayudarle. –
- Nos gustaría ir algún día. –
- J aja j aja… Ya os digo que os sorprenderá. -
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