- ¡Tío Ishaan! Ya sé que lo he repetido mucho, pero… ¡Eres el mejor! ¡No veas que pintas llevaba! ¿Cómo conseguiste engañarle? –
- El respeto y la buena educación… Van a todos lados. –
- Sí, tienes razón. –
- Además… Ya verás como el calvo no nos molestará más. –
- Sí… Ya no se le pasará por la cabeza amargarnos la vida ni ponernos verdes delante de nuestros propios padres. –
- Ah… Por cierto… ¡Muy buena idea lo del jardín! –
- Es que… A mi hermano pequeño le encanta jugar con las hojas… -
- La verdad… Yo solo no lo habría logrado… -
- Hombre chaval… ¿Para qué están los amigos? –
- ¡Choca esas 5! –
- ¡Eso está hecho! –
- Bueno chaval… Nos vemos el martes… ¿no? –
- Por supuesto. –
Como os dije… Ese viejo se lo merecía. A todos los jóvenes nos hace la vida imposible. Derek me contó que de pequeño, cuando se iban a jugar por allí y se les caía la pelota allí, siempre la pinchaba y les decía que dejasen de perder el tiempo con pelotitas… ¡Menudo amargado! Espero que ya no se atreva a molestar más a los chavales. Si no… ¡Otra broma pesada!
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