- Hola doctor ¿qué tal está? –
- ¡Perfectamente! Estábamos pensando si darle hoy el alta. –
- ¡¿Ah sí?! –
- Sí. Ya está perfectamente. Tiene ya toda la movilidad y todo, perfecto para volver a casa. –
- Ah, muchísimas gracias doctor. –
- Nada, no es nada. Eso sí, les recomendamos que repose bastante y que no vuelva al instituto en 5 o 6 días. ¿Vale? –
- Vale, descuide. –
- Bueno, pasen a verle. –
- ¡Hijo! ¡¿Qué tal?! –
- Hola padres, muy bien. –
- ¿Quieres volver a casa? –
- ¡Claro! ¡Estoy deseando! –
- Y nosotros también hijo. Nos alegramos muchísimo de volver a tenerte en casa. Este mes… Se nos ha hecho muy largo… -
- A mí… No lo sé. Lo de estar inconsciente… -
- Te entendemos hijo… Pero tú tranquilo. Lo peor ha pasado. –
- Gracias padres por estar aquí conmigo. –
- No des las gracias hijo. Siempre estaremos a tu lado. –
- Por fin puedo ver, oír, hablar y moverme. Lo he pasado muy mal de pensar que vosotros estabais ahí y yo no podía oíros ni veros ni nada. Lloraba por dentro. –
- Tranquilo hijo. Eso ya ha pasado. Pronto estarás en casa con nosotros y con tus amigos. –
- Gracias madre. –
- De nada hijo. –
Después de un rato…
- Bueno ¿qué tal señores? –
- Muy bien doctor. –
- ¿Se le ve con ganas? –
- Si, tiene muchas ganas de volver a casa. Se lo dije. Nuestro hijo tiene muchas esperanzas y ganas de vivir. –
- Se le nota. Otra gente tardaría el doble que su hijo en recuperarse. Por eso nos ha impresionado. Es un chico con muchas fuerzas. –
- ¿Y puede regresar a casa? –
- ¡Claro! Está perfectamente, pero aún necesita reposo. –
- Vale. Gracias por todo doctor. –
Después de un rato…
- ¡Ishaan hijo! –
- ¿Si padres? –
- ¡Vuelves a casa! –
- En… En… ¡¿En serio?! –
- ¡Si hijo! ¡Como lo oyes! ¡Hoy regresas a casa! –
- ¡Bien! ¡Podré ver a mis amigos! –
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