- ¡Hola niña! ¿Quién eres? ¿Te conocemos? –
- No. Soy una amiga de se hijo. –
- Y… ¿Qué tal está? –
- Mejor… Sus señales son constantes y parece que responde a más estímulos. –
- Ah. Nos alegramos muchísimo. Cuando Sharda se enteró… Se desmayó… -
- Os entiendo perfectamente. Para mí vuestro hijo es un gran amigo y no sabría como agradecerle todo lo que hace por mí. –
- ¿Y como te llamas niña? –
- Aisha. Aisha Sharma. –
- ¿Y quien llamó al 112? ¿Algún profesor? –
- No. Fui… Fui yo… -
- ¡Qué brahma te bendiga niña! ¡Qué brahma te bendiga! ¡Muchísimas gracias de verdad! –
- De nada. Si a su hijo le pasa algo… Haré lo que en mi mano esté. –
- Gracias niña. Gracias. –
Entrando en la habitación…
- ¡Doctor! ¡¿Cómo está?! –
- Va mejor. Sus señales cada vez son más constantes. Le estamos inyectando suero y le estamos ayudando en algunas otras necesidades. –
- ¿Y cuando fue ingresado? –
- Estimamos que la ambulancia llegó ayer a las 11 y media de la mañana. -
- ¿Y se va recuperando? –
- Sí. La verdad es que su evolución es increíble. De verdad se lo digo. Su hijo, aunque esté inconsciente, está tomando un montón de fuerzas. Se nota que es un muchacho fuerte y con ganas de vivir. –
- ¿Y cuando estará recuperado por completo? –
- Estimamos que… Si sigue así… En menos de un mes estará en casa. –
- Vale. Muchas gracias doctor por su atención. –
- No me den las gracias, su hijo será bien atendido. –
- Vale. Mañana me pasaré. Sharda, haz noche tú por favor. –
- Vale Pappu. Hasta luego. –
- Hasta luego. –
No hay comentarios:
Publicar un comentario