- Niña. Tú háblale. El te responderá por la máquina. -
- Hola Ishaan. Vengo ha hablarte y a darte ánimos. ¿Qué tal estas? –
- Bien. –
- ¿Y como te sientes? ¿Con fuerzas? –
- Sí. –
- ¿En una semana podrás estar en casa? ¡Todos lo estamos deseando! –
- Sí. –
- ¿Y con Cristina? ¿Vas a hacer algo para expulsarla? –
- Sí. –
- ¿Y qué tal lo vas llevando? ¿Te ves con fuerzas? –
- Sí. –
- ¿Necesitas algo? –
- No. –
- Y… ¿Quieres ir a la India este verano? –
- Sí. –
- Te lo pasabas bien en Calcuta… ¿Verdad? –
- Sí. –
- Y… ¿Podré ir yo a la India ? –
- Sí. –
- Y… ¿A dónde irías? ¿A Calcuta? ¿A Bombay? ¿Irías a Calcuta? –
- Sí. –
- Ah. Me enteré de que tienes un hermano. ¿Es guapo? –
- No. –
- Y… ¿Es majo? –
- No. –
- ¿Entonces? ¿Tiene algo bueno? –
- No. –
- J aja j aja…. ¡Claro! ¡Así sois los hermanos! ¿Verdad? –
- Sí. –
- Y… ¿Lo sigues pasando mal en mates? Como te da la muermo… -
- Sí. –
- ¿Y cuando podrás hablar? ¿Será pronto? –
- Sí. –
- Espera… Sabes que soy yo, Aisha ¿No? –
- Sí. –
- Ah, vale, eso me tranquiliza. Y… ¿Pudiste oír todo lo que te dije? –
- No. –
- Es verdad… Estabas totalmente inconsciente. Pues lo agradezco. Me pasé de sentimentalismo. Y… ¿Nos echas de menos? –
- Sí. –
- Que pena que esa maquinita solo responda si, no, bien, mal. Me gustaría oírte hablar a ti. –
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